…Si porque te quiero quieres, Llorona
Quieres que te quieres más
Si ya te he dado la vida, Llorona
¿Qué mas quieres?
¿Quieres más?
Hemos vendido un coche y en el cambio eterno, mi padre me ha prestado el suyo.
Ayer, mienstras conducía e iba a sacar a las fierecillas a la montaña, de repente me sorprendió esa voz inconfundible, rota y entrañable de Chavela.
Hacía tiempo que no la escuchaba y me gustó la compañía de su voz.
Yo quiero luz de luna
Para mi noche triste
Para soñar divina
La ilusión que me trajiste
Para sentirte mía, mía tú
Como ninguna
Pues desde que te fuiste
No he tenido luz de luna
Pues desde que te fuiste
No he tenido luz de luna
Si ya no vuelves nunca
Provincianita mía
A mi senda querida
Que está triste y está fría
En vez de en mi almohada
Lloraré sobre mi tumba
Pues desde que te fuiste
No he tenido luz de luna
Pues desde que te fuiste
No he tenido luz de luna
Yo siento tus amarras
Como garfios, como garras
Que me ahogan en la playa
De la farra y el dolor
Y siento tus cadenas a rastras
En mi noche callada
Que sea plenilunada
Y azul como ninguna
Pues desde que te fuiste
No he tenido luz de luna
Pues desde que te fuiste
No he tenido
luz de luna.
17. Octubre 2009 en 11:01
Hay marchas que duelen más que otras, y no por lo que hicieron, sino por lo que podían seguir haciendo o representando.
Carpe Diem
PD: Tus fotos han gustado mucho… que lo sepas
17. Octubre 2009 en 15:14
Encontrarse de vez en cuando estas cosas te sorprende y te lleva a otros momentos, es lo bonito de los préstamos familiares.
18. Octubre 2009 en 09:46
Cosecha, sí, porque es gente especial con un talento innato y todo lo que hacen brilla
y de lo otro, ayyy, muchísimas gracias, no sabes lo que anima!!!!
18. Octubre 2009 en 09:48
Ros, sí pues también tiene una canción italiana del año de … que me trae loca….
19. Octubre 2009 en 20:19
Detrás del horizonte, al anochecer por oriente, sale la luna con su luz suave y pálida. Esa luz callada que no incide en la piel, ni ciega los ojos, ni incendia cristalitos en la sierra….. Es bellísima cuando se refleja fulgurante en la bahía de Altea.
Acompaña a los pastores en las majadas nocturnas, a los marineros en busca de los bancos de sardina, a todos los poetas y a los que aspiraran serlo.
A pesar de los excéntricos viajeros, la luna conserva su misterio y su encanto.
¿Sería Beethoven un lunático en su extraordinario derroche de sensibilidad al componer su sonata Claro de Luna?
20. Octubre 2009 en 16:21
Fernando, seguro que lo sería!!!! creo que todos los que nos dejamos enamorar por la Luna, en el fondo y sin saberlo, lo somos.
La Luna llena de agosto, con la temperatura perfecta, vista de cerquita es una de las cosas más bonitas que he visto.